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Hablar de la capital, es tener que
citar sus dos barrios más famosos: los barrios
de la Marina y el del Mercat Nou. El origen de la ciudad
fue la fortificación y el castillo
que los fenicios construyeron en lo alto de la colina.
Al partir del siglo XVII, la ciudad
fue creciendo de murallas hacia fuera, y de esta nueva
ciudad se le llamó el raval de los marineros
(actual barrio de la marina). Allí,
los marineros de la ciudad tenían sus casas con
sus negocios relacionados con la pesca. Con el paso
de la ciudad, dicho barrio tomó más fuerza
e importancia económica que
la vieja ciudad de dentro murallas, a pesar de las clases
militares de la sociedad que intentaban impedir dicho
progreso del nuevo barrio.
Ya pasado el siglo XVIII,
el barrio vuelve a crecer con la construcción
de su ensanche, y de una mejora de las comunicaciones
con el resto del archipiélago y con la península.
Actualmente, el barrio de la Marina,
está llena de edificios de color blanco formando
un entresijo de calles alegres, cuyos vecinos tienden
la ropa en sus balcones y patios. Un barrio lleno de
tiendas de ropa de calidad y de marca,
discotecas, pero a la vez comparten lugar con tiendas
y establecimientos tradicionales, de los de toda la
vida que ofrecen productos del folklore ibicenco
como productos comestibles o cestas hechas
a mano.
Por otra parte, el barrio del Mercat
Nou es uno de los núcleos comerciales más
importantes de la ciudad. Este barrio
recibe el nombre de mercado por ser el punto de venta
de productos frescos y naturales de los habitantes del
lugar.
Frente al Parc de la Pau,
y entre las calles Castellà y Catalunya.
Referente a la tradición pesquera de la isla,
como en la mayoría de pueblos españoles,
esta fue una isla de grandes pescadores y comerciantes
del pescado, con grandes mercados y lonjas que vendían
sus productos a los clientes. Pero en el caso de
Ibiza, con el boom turístico y de fiesta,
terminó prácticamente con los pescadores
de toda la vida, de las pequeñas y familiares
empresas que se dedicaban de toda la vida a pescar.
Turismo, crecimiento demográfico
y construcción de chalets y segundas residencias
para españoles y extranjeros durante sus semanas
de descanso han hecho desaparecer las estampas
de antaño. Pero también la falta
de interés por parte de las nuevas generaciones,
jóvenes que prefieren trabajar y ganarse la vida
en el sector servicios que seguir los
pasos de sus generaciones pasadas.
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