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La idea de turismo y diversión
que Ibiza ha ofrecido al exterior es de playa, fiesta
y bebida. Pero aparte de estos tópicos, la isla
balear ofrece otros atractivos para el turista que visita
su geografía. Ibiza es una isla
pequeña, por lo tanto, la oferta de museos tanto
de arte como de otras disciplinas se concentra en unas
pocas zonas.
El más importante de ellos es
el Museo Arqueológico de Ibiza
y Formentera (pequeña isla al sur de Ibiza).
Situado junto a la catedral de la mayor ciudad de la
isla, muestra de forma permanente los diferentes restos
arqueológicos que se han descubierto en las dos
islas en el período que se comprende entre la
era prehistórica hasta la conquista catalana
durante el siglo XVIII. Dicho museo,
ocupa la extensión de la antigua capilla el antiguo
edificio de la universidad y el interior
del baluarte militar de la isla. Pero
entre lo que se muestra al público, cabe destacar
el material obtenido de las excavaciones del pueblo
fenicio de sa Caleta y de la necrópolis
del Puig des Molins.
No muy lejos de aquí, junto
a la Catedral, podemos ver la exposición
de arte litúrgico del Museo de la Catedral. Si
uno quiere visitar y descubrir obras contemporáneas
de autores autóctonos, tenemos dos ofertas artísticas.
Una, es la de visitar el Museo Barrau, situado en la
población de Sta. Eulàlia des Riu. Esta
exposición permanente nos ofrecerá la
muestra de pinturas del artista Laureà
Barray i Buñol. La otra, el
Museo de Arte Contemporáneo de Ibiza,
ubicado en lo que en su tiempo era un antiguo almacén
y sala de armas del siglo XVIII.
También en la misma localidad,
en Sta. Eulàlia des Riu, y situado
en una antigua y famosa masía local, podemos
encontrar el Museo de Etnografía de Ibiza. Este
museo ofrece al visitante una muestra históricoetnografica
tanto de la cultura, como de la economía y las
costumbres populares de los habitantes que poblaron
el archipiélago conocido como
“Las pitiuses” (Ibiza y
Formentera). Los organizadores de dicha exposición
intentan recuperar y seguir investigando todo aquello
referente con el mundo de los campesinos de la zona.
Situado en la parte sur de la bahía
de Portmany, podemos encontrar un pequeño
museo llamado Sa Punta de Molí. Recibe el nombre
de uno de los pocos molinos de viento que hacían
harina que quedan en la isla. El visitante podrá
entrar en dicho molino, conocer el proceso de elaboración
de este producto, para luego descubrir en otra zona
el proceso de elaboración del aceite de oliva.
Finalmente, y en la playa, hay una zona de exposiciones
temporales. En la misma zona, hay una colección
de antiguas casas que los pescadores utilizaban
para pescar y vivir en ellas, así como varios
pozos que suministraban agua a sus habitantes.
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