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Ibiza es mucho más que fiestas
en discotecas, playas llenas hasta
arriba de turistas, y fiestas hasta ya entrada la mañana.
Para el turista que quiera alejarse de la imagen
moderna y estresante, puede optar por varias
opciones, lo que llamamos turismo rural. Un ejemplo
de turismo rural está en San Rafel.
Este valle, situado en pleno corazón de la isla,
podremos encontrar varias casas rurales
donde pasar unos cuantos días con absoluta tranquilidad,
disfrutando de la paz, el silencio y todo lo que nos
puede ofrecer un ambiente totalmente sumergido en la
naturaleza alojándonos en sus casas rurales.
Otro ejemplo de tranquilidad, de pueblo
típico ibicenco es el de Santa
Gertrudis. También situado en el centro
de la isla, es el lugar donde mucha gente ha escogido
para instalar su residencia permanente. Este pequeño
pueblo, con tan solo iglesia, algunos bares y pocas
casas, da una idea totalmente alejada del caos, estrés
y polución de una gran ciudad. Famosa
por su gastronomía de bar, uno puedo
contemplar pinturas expuestas en los mismos bares mientras
se toma tranquilamente sus tapas. Si uno quiere relajarse,
y conocer lo que se mueve y se hace a nivel artístico
y profesional, la visita a Santa Gertrudis
es obligada.
Pero si a uno lo que le interesa es
el agroturismo, Can Planells está
a la vanguardia de esta oferta turística. Situado
en Sant Miquel, esta hotel agroturista
ofrece lo mejor al visitante: tranquilidad, un trato
exquisito al cliente, y todo bajo un ambiente familiar.
Rodeado de suaves colinas en un ambiente geográfico
totalmente mediterráneo, abundan los almendros,
los algarrobos y las higueras.
Aparte del descanso, el viajante puede disfrutar sus
deportes náuticos favoritos, así como
visitar las cuevas que allí se encuentran. Por
sus alrededores puede montar a caballo, recibir masajes,
hacer excursiones en bicicleta, alquilar barcos o hacer
senderismo.
Si usted no es ni de fiestas hasta
la madrugada, playa o de la vertiente más rural
de la isla, puede disfrutar del más variopinto
folklore de sus gentes. Por ejemplo,
durante los jueves de verano, por la tarde, se celebran
bailes tradicionales en Sant Miquel.
Pero las fiestas más importantes de toda la isla
son las que se celebran durante la noche de San Juan,
en los que la gente celebran grandes verbenas y hogueras.
Durante el segundo fin de semana del
mes de Agosto, y aprovechando el recinto amurallado,
la localidad de Dalt Vila celebra su
famoso mercado medieval. A pesar de que el sector turístico
es tan fuerte en la isla, y que las nuevas generaciones
deciden trabajar en este sector, cada vez más
las costumbres son más difíciles de mantener
vivas entre la gente. Son los ancianos los que gracias
a ellos todavía se pueden mantener vivas dichas
tradiciones.
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