|
Ibiza no es solamente un destino
donde bailar y salir de marcha hasta que el cuerpo
no da más de sí, sino que en sus reducidas
dimensiones también hay lugar para los pueblecitos
tranquilos de interior, típicamente
mediterráneos. Lejos del bullicio
del turismo fiestero, y con poco más de 4.000
habitantes, que lo convierten en la localidad
menos habitada de la isla, Sant Joan de Labritja nos
deleita con casas de campesinos, pintadas todas de
blanco en contraste con el verde de la naturaleza
del paisaje, además de la posibilidad de practicar
el senderismo, el buceo y, en definitiva,
estar en contacto con la naturaleza.
De todas formas no faltan cerca de allí numerosas
calas que forman el grueso de sus atractivos
turísticos, como son Cala
d’en Serra, Cala Moltons o Cala Xarraca.
También encontraremos interesantísimos
ejemplares de arquitectura rural
en las iglesias típicas de la tradición
ibicenca que se hallan por la zona. Y si visitamos
la localidad en verano y tenemos
suerte seremos testigos de la celebración de
varias fiestas en las que no faltarán las
“ballades”, los bailes típicos
con indumentaria tradicional, siendo la celebración
de la verbena de San Juan la más especial de
todas las que tienen lugar cada año.
|
|